Por qué el tema «La playa» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
En la playa, los niños pueden hacer cosas que no se hacen en ningún otro sitio: cavar todo lo hondo que les permitan los brazos, construir algo y ver cómo se lo lleva una ola, encontrar piedras y conchas que parecen auténticos tesoros. Todo es grande y abierto, y apenas hay reglas. Un libro sobre un día junto al agua conserva la sensación de las vacaciones de verano y la crema solar, incluso en una gris tarde de noviembre. También permite a tu hijo descubrir el mar a su ritmo: meterse un poco más, mirar entre las algas o atreverse a sumergir la cabeza por primera vez.
¿Qué pasa en la orilla?
Un libro sobre la playa puede empezar pescando cangrejos desde el embarcadero, con un trocito de beicon atado a un hilo y un cubo que pronto se llena de ellos. Puede tratar de una gaviota que consigue robar la comida y de cómo tu hijo averigua dónde la ha escondido. Puede incluir la primera vez que nada sin manguitos o una búsqueda del tesoro con el mapa dibujado en la arena mojada. Y puede terminar al sol de la tarde, con sal en el pelo y arena en todos los bolsillos.
Nada tiene que ser peligroso para resultar emocionante. Basta con una ola un poco más grande que las demás o con un caparazón de cangrejo que resulta estar vacío.
Vuestra playa, no una cualquiera
Un lago o un río cuentan tanto como el mar. Describe el lugar al que soléis ir: las rocas, el embarcadero, el quiosco de helados, la pala roja que siempre os acompaña. ¿Quién nada más lejos y quién prefiere quedarse en la manta? Si el perro tiene la costumbre de correr directo hacia las olas o tu hijo acaba de aprender a flotar, eso también tiene sitio en la historia. Quizá haya una roca desde la que siempre saltáis o un lugar donde siempre coméis fresas sobre la manta. Si la playa formó parte de un viaje más largo, también os puede gustar un libro sobre las vacaciones.
El mar en el sofá de casa
Para los más pequeños hay palabras cortas que decir en voz alta: chapuzón, arena, sol, ola. A partir de los tres años, tu hijo puede seguir un día entero de playa, desde que extendéis la toalla hasta el viaje de vuelta en coche. Un niño de seis o siete años puede resolver el misterio del mensaje en la botella hablando con un cangrejo bajo el embarcadero, y uno de once puede vivir una historia de suspense alrededor de un viejo faro o de una tormenta que se acerca.
Mientras leéis, podéis sacar piedras y conchas del verano y ordenarlas por color o tamaño. También podéis hablar de por qué el mar sabe salado y un lago no: los ríos llevan pequeñas cantidades de sal de las rocas hasta el mar y, cuando el sol calienta el agua, esta sube al aire, pero la sal se queda.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre la playa se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
La toalla ondea cuando la sacudes y la arena sale volando por todas partes. Papá se ríe y escupe un poco. Te quitas las sandalias de una patada. La arena quema tanto que tienes que ir dando saltitos de puntillas hasta la orilla, donde de pronto está fría, dura y brillante. Una gaviota grazna sobre tu cabeza. El agua avanza, te toca los pies y se retira con un susurro, como si el mar respirara. Te agachas a recoger una concha blanca. Entonces ves algo que brilla más allá, justo donde empieza a cubrir. Una botella. Flota, da una vuelta y viene directa hacia ti. Dentro hay un papel enrollado y, a través del cristal verde, puedes leer la primera palabra. Es tu nombre.














