Por qué el tema «Año Nuevo» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
Año Nuevo es una celebración que gira en torno al tiempo, algo que los niños están aprendiendo a comprender. ¿Qué es un año? ¿Por qué cambia el número en mitad de la noche? ¿Cuánto duran diez segundos cuando todos cuentan juntos? Nochevieja ofrece a tu hijo la ocasión poco habitual de quedarse despierto de noche, ver el cielo llenarse de colores y hacer una promesa. Un libro sobre Año Nuevo convierte la espera hasta las doce en una aventura y permite a tu hijo mirar atrás, con sus propios recuerdos del año en la historia.
Una cuenta atrás con tu hijo como protagonista
Un libro sobre Año Nuevo puede seguir la noche hora a hora: la cena, los juegos, el sueño que va y viene, la cuenta atrás y el cielo que se ilumina. También puede convertir el propio tiempo en una aventura: un reloj que se para y permite a tu hijo arreglar las cosas antes de que acabe el año, un viaje por los doce meses o un cohete que lo lleva hasta las estrellas. Nochevieja es una noche en la que los niños pueden hacer cosas que normalmente no hacen: cenar tarde, ponerse ropa especial, comer las doce uvas con las campanadas y quedarse despiertos con los mayores. Esa sensación de ser mayor por una noche puede sostener toda la historia.
Para los niños que empiezan a entender las agujas del reloj, también está el tema de aprender las horas.
El año que ha pasado
Deja que el libro se convierta en una pequeña crónica del año. Escribe lo que le ha pasado a tu hijo en los últimos doce meses: una mudanza, un diente que se ha caído, la llegada de un hermanito o una hermanita, un viaje o un nuevo amigo. La historia puede hacer que tu hijo vuelva a encontrarse con esos recuerdos de camino a las doce.
Escribe también cómo celebráis la noche: en casa, con amigos, con o sin fuegos artificiales, y si alguna mascota de la familia necesita consuelo cuando empiezan los petardos. Si a tu hijo le molestan los estallidos, el libro puede mostrar un Año Nuevo con bengalas, farolillos y música. Y quien se quedó dormido antes de las doce el año pasado puede mantenerse despierto en el libro.
Un propósito y un globo terráqueo
Un propósito de Año Nuevo no tiene por qué ser algo grande. Para los más pequeños bastan las luces, los sonidos y un sencillo «¡Feliz Año Nuevo!» en la última página; puede que tu hijo se duerma mucho antes de las campanadas. A los niños en edad preescolar les encanta la cuenta atrás. A partir de los seis años, tu hijo puede hacer su propio propósito en la historia, y los mayores pueden vivir una aventura en la que el propio tiempo esté en juego.
Después, muéstraselo en un mapa o un globo terráqueo: cuando aquí dan las doce, el nuevo año ya ha llegado a los países más al este, mientras que los que están al oeste siguen esperando. Apunta el propósito de tu hijo y léelo en voz alta la próxima Nochevieja.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre Año Nuevo se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
Son las once y media y nunca te habías acostado tan tarde. Te escuecen un poco los ojos, pero no piensas cerrarlos. Esta noche no. Estás junto a la ventana, con la frente apoyada en el cristal frío. En la calle pasa gente con gorros y bengalas, y en algún lugar suena un petardo, aunque todavía es pronto. Alguien te ha preparado un vaso de algo rojo y con burbujas. «Ya falta poco», dice alguien. «Pronto terminará el año». Miras el reloj de la pared. La aguja grande sube despacio. Pero cuando solo le queda una rayita para llegar a las doce, se para. El segundero también se ha detenido. Fuera, todo está inmóvil. Un cohete se ha quedado suspendido en el aire, en mitad de una chispa. Y en el mundo entero parece que solo tú puedes moverte.














