Por qué el tema «Aprender a contar» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
Aprender a contar empieza mucho antes que las cifras: en los escalones que suben hasta el piso, en los dedos que muestran cuántos años tienes, en las galletas que hay que repartir por igual entre hermanos. Un libro en el que tu hijo es quien cuenta convierte los números en algo que se hace, no solo en algo que se lee. Es fácil señalar y contar juntos en voz alta, y cuando se cuentan las propias cosas de tu hijo —sus peluches, sus primos, los gatos del patio—, los números empiezan a importar de verdad. Y entonces apetece volver a contarlo todo.
Mucho que contar por el camino
Un libro para aprender a contar puede ser una cuenta atrás hacia algo importante —diez, nueve, ocho— o una cuenta que termine en la edad de tu hijo. En cada doble página puede haber algo nuevo que contar: una pila de tortitas, los escalones que suben a una torre o unos patitos que nadan detrás de su madre. Contar también puede servir para resolver problemas, como repartir seis fresas entre tres amigos o saber exactamente cuántas piedras hacen falta para cruzar el arroyo. Un animal desaparecido, un calcetín perdido o un montón de manzanas dan un motivo para contar.
Los números de vuestra vida
Cada familia tiene sus propios números. Puede ser el número de casa, el del autobús que va a la escuela infantil, el de una camiseta de fútbol o cuántos dientes se han caído hasta ahora. ¿Cuántos sois en casa y cuántas patas suman vuestro perro y vuestras dos cobayas? Escribe cosas así y tu hijo será quien sepa la respuesta en el libro. Si acaba de cumplir cuatro años, puede contar hasta cuatro en algún momento de la historia. Y si tiene una colección de piñas, piedrecitas o coches pequeños en una estantería, puede contarla en la última página.
Uno, dos, muchos
De 0 a 2 años, contar es una cantinela, un uno, dos, tres rítmico que tu hijo oye mucho antes de que las palabras signifiquen algo para él. De 3 a 5 años funciona bien una historia tranquila, en la que se señala y se cuenta cada cosa una vez. De 6 a 9 años, las sumas y las restas pueden formar parte de la trama, y a partir de los 10 los números pueden componer un código o un acertijo que ocupe varias páginas.
Después de leer, podéis seguir contando fuera de casa: ¿cuántos coches rojos veis de camino a casa?, ¿cuántos pasos hay hasta el parque? La repostería también ofrece muchas ocasiones para contar, al medir cucharadas y repartir bollos en montones iguales.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre aprender a contar se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
La granjera está junto a la verja y parece preocupada. «Esta mañana tenía diez gallinas», dice. «Ahora no sé cuántas quedan, porque nunca he sabido contar más allá de tres». Entras en el gallinero. Hay una gallina marrón picoteando y otra detrás del cuenco de agua. Son dos. En el tejado hay dos blancas, y ya van cuatro. Levantas un dedo por cada gallina y buscas detrás del montón de leña, debajo de la carretilla y dentro del viejo cobertizo. Cuando llegas a nueve, solo queda un dedo sin gallina. Nueve gallinas. Falta una. Entonces oís un cacareo a lo lejos, al otro lado del prado, donde empieza el bosque. «Nunca había ido hasta allí», susurra la granjera. Mantienes nueve dedos en el aire y empiezas a caminar.






