Por qué el tema «Selva» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
La selva está llena de vida a todas las alturas, desde las hormigas del suelo hasta los monos en las copas de los árboles. Es verde, cálida y ruidosa, y para un niño al que le gustan los animales hay algo nuevo detrás de cada hoja. Un libro sobre la selva permite a tu hijo abrirse paso entre la vegetación, dormir en una hamaca y conocer animales que quizá solo ha visto en fotos. Es una aventura salvaje y libre, en la que se trepa, se balancea y se chapotea. Y en la selva también se aprende a tener cuidado con lo que no se conoce.
Entre las raíces y las copas de los árboles
En un libro sobre la selva, tu hijo puede buscar entre las hojas a una rana desaparecida, ayudar a un tucán a encontrar el camino de vuelta a su nido o construir una balsa para cruzar el río antes de que llegue la lluvia. Quizá una pandilla de monos se ha llevado la comida de la expedición, o hay un sendero que solo conocen los animales más pequeños. En la selva hay mucho movimiento: trepar, saltar, esconderse y chapotear. Otra aventura puede ser seguir un camino de hormigas hasta unas ruinas ocultas o ayudar a una cría de jaguar que ha quedado al otro lado de una cascada.
Una expedición con los detalles de tu hijo
Si tu hijo tiene un animal favorito del zoo, unos prismáticos que le encanta llevar a todas partes o un mono de peluche que siempre va con él, pueden tener un lugar en el libro. Escribe si le encanta trepar a los árboles o si prefiere construir cabañas, y la aventura puede partir de ahí. Un padre o una madre que siempre mete demasiadas cosas en la maleta puede llevar la enorme mochila de la expedición. Si a tu hijo le da miedo algo de la naturaleza, como las arañas o los ruidos fuertes, el libro puede ayudarle a encontrárselo poco a poco.
Para los más pequeños bastan los sonidos de los animales y los colores vivos: una serpiente verde, un loro rojo, un chapuzón. A los niños de preescolar les gusta conocer a los animales de uno en uno y aprender cómo se llaman. A los niños en edad escolar les encanta una misión con mapas y huellas, y los de diez años pueden seguir una expedición más larga en la que el tiempo y el terreno ponen las cosas difíciles.
El animal más lento
El perezoso se mueve tan despacio que pueden crecer algas en su pelo, y por eso a veces parece un poco verde. Eso le ayuda a confundirse entre las hojas. Después de leer, podéis jugar a ser perezosos: ¿quién consigue cruzar el salón más despacio? Si queréis ver de verdad animales de países cálidos, echad un vistazo al tema el zoo. La selva tropical crece donde hace calor y llueve mucho durante todo el año. Probad también a imitar a otros animales: el loro, el mono y la serpiente.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre la selva se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
El aire es tan húmedo que parece que respiras a través de una toalla caliente. Sales de la pequeña barca y te hundes en el barro hasta los tobillos. A tu alrededor todo es verde, de cien tonos distintos, y desde arriba llega un alboroto, como si mil animales intentaran hablar a la vez. Algo te cae en la mejilla. Miras hacia arriba. En lo alto de un árbol, un animal peludo cuelga boca abajo y te guiña un ojo, muy despacio. Es un perezoso. Bosteza. Después estira una larga garra y señala, aún más despacio, un lugar donde se mueven las hojas. «Ha… desaparecido», dice, haciendo una pausa entre cada palabra. «Mi… mejor… amiga. Rana. Azul. ¿Puedes… buscarla?»














