Cómo funcionan las fichas
Cada dibujo empieza con una sola forma, normalmente un círculo o un óvalo. En el siguiente paso se añaden, por ejemplo, orejas, patas o un sombrero. Las líneas nuevas aparecen en color y el resto en gris, para que tu peque vea qué tiene que añadir y pueda dibujar a su ritmo.
Las fichas son adecuadas a partir de unos cuatro años, al principio con un adulto al lado. A partir de los seis años, la mayoría de los niños pueden completarlas solos y pronto empiezan a añadir sus propios detalles. ¡Esa es la idea! Un gato con manchas o un dragón con cinco cuernos es aún mejor que una copia.
Del dibujo al libro
¿Ha dibujado tu peque un personaje del que se siente orgulloso? Fotografíalo desde arriba, con luz natural, y sube la imagen al crear el libro, en el lugar donde normalmente pondrías una foto. El personaje se convierte en protagonista o en su acompañante, ilustrado con el estilo del libro y con los mismos colores y formas en cada página.
Al usar un dibujo, no tienes que enviarnos una foto de tu hijo o hija, y el libro se convierte en algo que ha ayudado a crear. Es un regalo bonito para los abuelos o un recuerdo de cómo dibujaba ese año.
¿Qué hacer con tantos dibujos?
La mayoría de las familias tienen una caja llena. Una idea sencilla es guardar el mejor de cada mes y fotografiar los demás antes de deshacerse de ellos. Apunta la fecha y la edad de tu peque por detrás: así tendréis un pequeño diario de cómo va creciendo.
El dibujo del que más habla suele ser el que merece una historia propia. Si preferís colorear, probad nuestros dibujos para colorear e imprimir. Y si le apetece inventar un cuento, tenemos una plantilla y dados para crear historias que podéis imprimir.










