Por qué el tema «La sabana» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
La sabana es la tierra de los grandes animales. Leones, jirafas, elefantes y cebras: muchos de los primeros animales que los niños conocen en sus libros de cartón viven precisamente aquí. Un libro sobre la sabana permite a tu hijo verlos de cerca, entre sus propias hierbas y en su propio abrevadero. El paisaje abierto deja espacio para largas caminatas y vistas inmensas. Y hay mucho que descubrir sobre cómo conviven los animales: quién vigila, quién comparte y quién necesita ayuda cuando llega la sequía.
En el abrevadero y más allá
En la sabana, tu hijo puede caminar con una manada de elefantes en busca de agua, ayudar a una cría de jirafa a atreverse a beber por primera vez o contar cebras desde un globo aerostático. Quizá llegue la lluvia tras una larga sequía y toda la sabana despierte. Tu hijo puede sentarse con las suricatas que vigilan desde un termitero o seguir las huellas de un león en el polvo sin que este se dé cuenta. Otra noche puede dormir en una tienda de campaña, escuchar los rugidos de los leones a lo lejos e intentar adivinar qué otros animales están despiertos.
El animal que lo acompaña durante todo el viaje
Pregúntale a tu hijo qué animal le gusta más. ¿Es el león, el hipopótamo o la pequeña gacela? Ese animal puede acompañarlo durante todo el libro. Si habéis visto jirafas en un zoo o tu hijo tiene un elefante de peluche, menciónalo. Un hermano o una hermana puede ser el fotógrafo con la cámara colgada al cuello, y un abuelo que siempre sabe encontrar el camino puede conducir el vehículo. Si habéis hecho un viaje largo juntos, puede convertirse en el viaje a la sabana.
A los niños pequeños les gusta reconocer a los animales y escuchar los sonidos que hacen. Entre los tres y los cinco años encaja bien un día entero en la sabana, desde el amanecer hasta la puesta de sol. Los niños en edad escolar pueden tener una historia con una sequía o un cazador furtivo al que hay que detener, y los de diez años pueden seguir una caminata más larga en la que los animales deben colaborar para sobrevivir.
El largo cuello de la jirafa
Una jirafa tiene el mismo número de vértebras en el cuello que una persona: siete. La diferencia es que las de la jirafa son mucho más largas. Medid el cuello de tu hijo con una cinta métrica y pensad juntos cuánto mediría si fuera como el de una jirafa. Después imitad los sonidos de la sabana: el barrito del elefante, el rugido del león y la risa de la hiena. Hablad de qué animales comen hierba y cuáles comen otros animales, y de por qué las cebras tienen rayas: nadie lo sabe con certeza y hay varias ideas en las que pensar.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre la sabana se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
La hierba es tan alta que te llega a los hombros. Es amarilla y seca, y susurra cuando el viento pasa entre ella. Estás sentado en lo alto de un todoterreno de safari, con una botella de agua en la mano. El conductor ha apagado el motor. Todo está en silencio, salvo por los grillos. Entonces algo se mueve entre los tallos, un poco a la izquierda. Un par de orejas. Una cola con un mechón en la punta. Una leona sale de entre la hierba, seguida de tres cachorros que tropiezan unos con otros. Mira el vehículo durante un buen rato y no parece importarle. Pero uno de los cachorros se queda atrás. Se sienta y te mira directamente. Luego vuelve la mirada hacia el horizonte, donde el cielo se ha vuelto gris oscuro y se oye un retumbo a lo lejos. «Se acerca la lluvia», dice el conductor en voz baja. «Hace meses que no llueve aquí».














