Por qué el tema «Duendes» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
Los duendes son seres diminutos que viven cerca de las personas. En los cuentos antiguos viven bajo el suelo, en el granero o dentro de un árbol viejo, y vigilan que todo esté en orden. Para un niño son fascinantes y reconfortantes a la vez: alguien pequeño y secreto está ahí cerca, aunque no se deje ver. En un libro sobre los duendes, tu hijo puede ser quien los descubra y la persona en quien ellos decidan confiar. Será una historia llena de detalles diminutos para señalar: escaleras hechas con cerillas, sombreros de dedal y una cocina dentro de la raíz de un árbol.
El trabajo secreto de los duendes
Un libro sobre los duendes puede llevar a tu hijo bajo el suelo para descubrir dónde van a parar los calcetines perdidos, ayudar a una familia de duendes a mudarse cuando van a derribar su granero o vigilar a las gallinas una noche mientras el zorro merodea. Quizá los duendes necesiten a alguien lo bastante grande para levantar un cazo, y tu hijo pueda acompañarlos mientras cocinan sobre la llama de una vela. Los duendes tienen sus propias reglas, y parte de la emoción está en aprenderlas. También puede que un duende haya perdido su sombrero y que, sin él, de repente todo el mundo en la casa pueda verlo.
Vuestra casa, su casa
Los duendes viven donde viven las personas, así que el libro funciona mejor cuando se parece a vuestra casa. Cuéntanos cómo es el desván, el sótano o el trastero donde nadie sabe muy bien qué hay, si tenéis un gato que se queda mirando fijamente a una esquina o si hay cosas que suelen desaparecer. Si tenéis una casa de vacaciones, un abuelo con un granero viejo o un manzano en el jardín, los duendes pueden vivir justo allí. Cada detalle que añadas puede convertirse en una pista.
A los más pequeños les encanta buscar la puertecita en cada imagen. Los niños un poco mayores quieren saber qué comen los duendes y dónde duermen. A los que ya van al colegio les gusta conocer un secreto y guardarlo, y para los mayores resulta emocionante que los duendes no siempre estén de buen humor.
Antiguas creencias, nuevos juegos
Según las antiguas creencias campesinas de Escandinavia, muchas granjas tenían su propio duende. Ayudaba si lo trataban bien y podía causar todo tipo de problemas si no lo hacían. En Nochebuena, las familias le dejaban un cuenco de gachas, y en muchas casas aún lo hacen. En España también hay duendes en los cuentos populares, como el trasgo, que vive en las casas y puede ayudar o hacer travesuras. Podéis construir una puerta para duendes junto a la raíz de un árbol o un rodapié y dejar una pasa por la noche. Si quieres un duende navideño, encontrarás más en el tema de Navidad. Hablad de lo que un duende podría necesitar en vuestra casa y de aquello para lo que vosotros querríais ayuda.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre los duendes se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
Alguien se ha comido las pasas. No todas, solo tres, y el cuenco sigue en la encimera de la cocina, justo donde lo dejaste. A su lado hay una manopla pequeñísima de lana gris. La recoges. Cabe en la punta de tu dedo meñique. Cuando todos los demás se han dormido, sales de puntillas al pasillo con una linterna. El suelo cruje y entonces oyes otra cosa: tac, tac, tac, como si alguien golpeara con un martillo muy pequeño. El sonido viene de detrás del radiador. Te tumbas boca abajo y alumbras con la linterna. Allí, en una rendija junto al rodapié, hay una puerta con un pomo hecho de una chincheta. Está entreabierta. «¿Has encontrado mi manopla?», pregunta una voz. «Entonces debes de ser la persona que estábamos buscando».














