Por qué el tema «Dormir fuera de casa» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
Dormir fuera de casa es una aventura en pequeño. Una cama distinta, otro ruido de la nevera, la forma en que otra familia se cepilla los dientes y ningún padre o madre en la habitación de al lado. Para muchos niños es, a la vez, lo más divertido y lo que más miedo les ha dado en mucho tiempo. Un libro sobre dormir fuera de casa permite a tu hijo vivir la noche de antemano y verse capaz de hacerlo. También puede mostrar el otro lado: recibir a un amigo en casa y enseñarle cómo se hacen allí las cosas.
Una noche fuera o en casa
La historia puede transcurrir en casa de un amigo, de los primos o de la abuela, o en vuestra casa cuando alguien viene a quedarse. Puede incluir todo lo que forma parte de una noche así: tacos o pizza, una película en el sofá, lavarse los dientes con una pasta que no es la de siempre y una linterna bajo el edredón. La noche también tiene sus pequeñas negociaciones: quién duerme más cerca de la ventana, a quién le toca elegir la película o cómo da las buenas noches otra familia.
Y puede hacer que la noche sea un poco más especial: un ruido en la escalera que hay que investigar, una pista bajo la almohada o una estrella que parece moverse de un lado a otro.
Llevar lo que da seguridad
Escribe en casa de quién va a dormir tu hijo o quién viene a quedarse, dónde dormirán y qué se llevará tu hijo. Un peluche, una almohada especial o una luz de noche pueden tener su propio papel en la historia y mostrar que está bien llevarlos. Si tu hijo tiene una rutina antes de acostarse, inclúyela también para que lo acompañe al nuevo lugar. Y cuéntanos qué es lo que más le gusta hacer en casa de ese amigo: saltar en la cama elástica, jugar con el gato o desayunar tortitas.
Si lo que más le cuesta es la oscuridad, un libro sobre el miedo a la oscuridad puede ser un buen complemento.
Unos días antes y otra vez después
Los niños de cuatro y cinco años que duermen fuera por primera vez necesitan una historia en la que haya un adulto al que acudir y en la que la mañana llegue como siempre. Los de seis a nueve años quieren emoción y risas. Para los mayores, la historia puede tratar de atreverse a decir que quieren volver a casa y mostrar que es una decisión valiente, no un fracaso.
Después de leer, hablad de lo que puede hacer tu hijo si se despierta en mitad de la noche y no consigue volver a dormirse. Si soléis llamar a casa para dar las buenas noches, esa llamada también puede tener una página en el libro.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre dormir fuera de casa se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
Son las nueve y, en realidad, hace rato que deberíais estar dormidos. Tu saco de dormir todavía huele un poco a aquella noche en la tienda de campaña el verano pasado. A tu lado, tu mejor amigo se ríe tan fuerte que tiembla todo el suelo. «Shhh», susurras. «Si nos oyen, tendremos que dormir». Habéis construido una cabaña con dos sillas y una manta, y la linterna dibuja una ventana redonda y amarilla en el techo. Has traído tu osito, pero lo has escondido en el fondo del saco para que nadie lo vea. De repente, las risas se detienen. Tu amigo señala la ventana. Fuera, en el jardín, una lucecita parpadea en la oscuridad. Tres destellos cortos. Tres largos. Después, todo queda a oscuras. «Eso», susurra tu amigo, «pasa cada vez que alguien se queda a dormir aquí».














