De la mesa de la cocina al desván
El día empieza como siempre en casa de los abuelos: desayuno en la mesa de la cocina, un paseo hasta el buzón y quizá un bizcocho en el horno. Entonces empieza a llover y la abuela propone buscar algo en el desván.
En una caja con el nombre de la abuela hay cosas de cuando era pequeña: una fotografía con las esquinas dobladas, un mapa dibujado a lápiz y un juguete que nadie recuerda cómo funciona. Cada objeto da pie a una historia y el mapa conduce al jardín o hacia el lago. Os toca descubrir adónde lleva y qué escondió allí el abuelo hace tiempo.
Entre generaciones
Esta idea es perfecta para niños que visitan a menudo a sus abuelos, duermen en su casa o pasan los veranos con ellos. También funciona con un abuelo de una familia reconstituida o un bisabuelo, porque vosotros elegís quién participa.
A un peque de tres años le gustarán los bizcochos, el gato en la entrada y la caja secreta. Uno de ocho quizá sienta curiosidad por cómo era la vida antes: sin móviles, con otros juguetes y con una abuela que un día fue tan pequeña como él. ¿Por qué se queda callada un momento al mirar una fotografía?
Vuestros propios recuerdos
Describid la casa de los abuelos, sus mascotas y sus costumbres: el crucigrama del desayuno o las flores del jardín. Si tenéis algún objeto de su infancia, como una muñeca, un coche de madera o un estuche antiguo, puede aparecer en la caja. Añadid cómo los llama vuestro hijo o hija, ya sea abu, yaya, abuelita o de una forma muy suya, para que el texto suene natural.
Después de leer, podéis llamarlos o hacerles una visita y preguntarles por algo de su infancia. Mirad juntos álbumes de fotos antiguos y buscad caras conocidas. El libro también es un regalo bonito de los abuelos; encontrarás más ideas en Regalos de los abuelos.









