Del arrecife de coral al barco hundido
La historia empieza en aguas cálidas y transparentes, donde espera la tortuga. Después, página a página, se adentra en las profundidades. Primero atraviesan un arrecife de coral, donde peces de todos los colores pasan nadando como pequeñas ventanas luminosas. Luego cruzan una pradera de hierba marina que se mece con la corriente. De vez en cuando, la tortuga tiene que subir a la superficie para respirar, y el protagonista espera junto a una roca mientras observa lo que hay a su alrededor.
En el barco hundido vive una pulpo tan tímida que cambia de color y se esconde en una vasija vieja en cuanto alguien se acerca. Ha visto el cofre, pero no se atreve a decir dónde está. El acertijo grabado en la tapa solo puede resolverse con algo que sabe el protagonista. La respuesta no la desvelamos aquí.
Para quienes adoran el agua
Esta idea es para peques que son los últimos en salir de la bañera, que han buceado con gafas y tubo en vacaciones o que podrían pasar horas delante de un acuario. También funciona para quienes sienten un poco de miedo del mar, porque la tortuga les acompaña con calma durante todo el descenso.
A los tres años pueden disfrutar de los colores, señalar los peces y seguir a la amable tortuga cuando dice: «Sígueme». A los ocho, pueden fijarse en las pistas de la pulpo, explorar las habitaciones del barco e intentar resolver el acertijo antes de pasar la página.
Compañeros de buceo y tesoros propios
Un hermano o una hermana puede ser compañero de buceo, y el perro de la familia puede nadar a su lado como una foca curiosa. Si tu peque tiene unas gafas de buceo, unas aletas o un bañador favorito, descríbelos para que aparezcan en las imágenes. Si habéis estado hace poco en la playa, esa misma playa podría ser el lugar donde empieza la inmersión.
Después de leer, podéis pensar qué guardaríais en un cofre para que alguien lo encuentre dentro de cien años. Meted un dibujo y una carta en una caja y escondedla al fondo de un armario. Hablad también de por qué la tortuga tiene que subir a la superficie: respira aire, igual que vosotros.









