Por qué el tema «Una visita a la granja» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
En una granja todo es real y más grande de lo que un niño espera. De cerca, la vaca es enorme, el cerdo gruñe y hoza de verdad, y la leche viene de un animal, no de un brik de la nevera. A los niños les encantan los sonidos de los animales y hacer cosas con las manos: darles de comer, cepillarlos o recoger huevos. Un libro sobre la granja sitúa a tu hijo en medio de las tareas durante todo un día, desde el primer canto del gallo hasta el ordeño de la tarde, y le ayuda a entender un poco mejor de dónde viene la comida de su plato.
Un día con botas de agua
En una granja hay mucho que hacer y todo cabe en un libro. Tu hijo puede llevar cubos de comida a los cerdos y oírlos gruñir mientras comen. Quizá haya que cepillar al caballo y tu hijo tenga que subirse a un taburete para llegarle a la crin. Puede dar una vuelta en tractor con la granjera, con el motor haciendo tanto ruido que tiembla todo el asiento. O buscar una cabra que se ha escapado por la puerta y se esconde entre los arbustos.
Una granja cambia con las estaciones: corderos en primavera, siega del heno en verano, cosecha en otoño y animales resguardados y calentitos durante el invierno. La historia puede transcurrir en cualquier época del año.
Los animales que conocéis
Si habéis visitado una granja —la de un familiar, una granja escuela o una tienda de granja con animales en el cercado—, el libro puede empezar allí. Escribe cuál es el animal favorito de tu hijo, cómo se llamaban los animales y quién lo acompañó. Si los abuelos viven en el campo, pueden ser unos ayudantes estupendos. Y si tu hijo tiene una idea para ponerle nombre al ternero recién nacido o sabe qué desayuna un cordero, deja que esa idea entre también en la historia.
Muuu, oinc y quiquiriquí
A los más pequeños les encanta señalar e imitar, así que para los de menor edad los sonidos de los animales llevan el hilo de todo el libro. Un niño en edad preescolar sigue el día en orden, desde las tareas de la mañana hasta la cena. Entre los 6 y los 9 años, tu hijo recibe una misión que resolver junto con la granjera. Para los niños de diez años o más, el libro puede mostrar un año entero en la granja, con algo de emoción cuando llega una tormenta.
Después de leer, hablad del desayuno: ¿de qué animal venían la leche, el huevo y el queso? Una vaca da leche después de tener un ternero, algo que está bien saber cuando se está a su lado en el establo. Si tu hijo quiere conocer animales que no viven en una granja, El zoo puede ser el próximo libro.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre la granja se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Dibujos para colorear: La granja
Así puede empezar la historia
El gallo canta antes incluso de que el sol asome por encima del tejado del granero. Te pones las botas de agua, las verdes que te quedan un poco grandes, y sales a la niebla de la mañana. La grava cruje bajo tus pies. En algún lugar bala una oveja y otra le responde. La granjera ya está junto al gallinero, con una cesta en el brazo. «¿Quieres recoger los huevos hoy?», te pregunta. Dentro del gallinero hace calor, hay poca luz y huele a paja. Con cuidado, metes la mano debajo de una gallina marrón. Ella cacarea un poco, pero no se mueve. Ahí hay un huevo, todavía calentito. Y luego otro. Pero en el último nido, al fondo del rincón, hay algo distinto. Es un huevo, pero es azul como el cielo y tan grande que necesitas las dos manos para levantarlo. Y se está moviendo.














