Por qué el tema «Dejar el chupete» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
El chupete ha sido un consuelo fiel: a la hora de dormir, en la silla del coche o cuando tu hijo se ha raspado una rodilla. Por eso, dejarlo tiene menos que ver con el chupete en sí y más con encontrar otras formas de sentirse seguro. Un libro ilustrado da a tu hijo tiempo para pensarlo antes de que llegue el día y le permite ser quien decide y lo lleva a cabo. Leer cómo se despide, descubre que puede hacerlo y se duerme tranquilo hace que el momento dé menos miedo cuando llega de verdad.
Una despedida a su manera
Cada familia se despide del chupete a su manera. Algunas lo envían con una carta al hada de los chupetes, otras lo cambian por algo que el niño lleva mucho tiempo deseando y en algunos lugares hay árboles donde los niños cuelgan sus chupetes con una cinta. El libro puede seguir vuestra propia forma de hacerlo: los preparativos, el momento de la despedida, la primera noche sin él y la mañana siguiente, cuando tu hijo se despierta y descubre que la noche ha ido bien. También puede echarlo de menos un ratito, sin que ese sentimiento lo ocupe todo.
El chupete en vuestro día a día
Cuanto más de vuestra propia historia aparezca, más especial será el libro. ¿De qué color es el chupete? ¿Tiene algún apodo? ¿Dónde lo usa más: en el carrito, en el sofá o solo por la noche? ¿Qué peluche o mantita va a ocupar su lugar? ¿Quién suele quedarse junto a la cama hasta que tu hijo se duerme? Si habéis elegido un día, puede aparecer en el libro. Un hermano o una hermana mayor que ya haya dejado el chupete puede contar cómo le fue. Y si tu hijo tiene su propia palabra para el chupete, como «tete» o alguna completamente inventada, úsala.
Leer antes y leer después
Para los más pequeños, las palabras son pocas y tranquilas, casi como una nana sobre el chupete que se duerme en su cajita. Para 3–5 años hay espacio para una decisión clara y algo más de emoción, y es tu hijo quien dice las palabras importantes. Si un hermano o una hermana mayor lee el libro en voz alta, los dos pueden sentirse mayores: uno por haberlo conseguido y el otro por estar en camino.
Podéis leer un libro así durante unas cuantas noches antes, para que el día no llegue por sorpresa. Después servirá como prueba a la que volver cuando resulte difícil: mira, fui yo quien lo consiguió. Hablad también de otras cosas que consuelan: una canción, una mano en la espalda o un abrazo más. Encontrarás más sobre ese sentimiento en el tema confianza en uno mismo.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre dejar el chupete se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
Esta noche el chupete está en una cajita sobre la mesilla. La has pintado tú: amarilla con puntos rojos. En el fondo has puesto una bolita de algodón para que el chupete esté blandito. «¿Estás seguro?», pregunta papá. Asientes, aunque sientes algo raro en la tripa. Apagáis la lámpara. Está oscuro y en silencio, y tu boca no sabe muy bien qué hacer. En vez de coger el chupete, abrazas fuerte a tu conejo. Entonces oyes unos golpecitos diminutos en la caja. La tapa se levanta un poquito y asoman dos ojos que parpadean, pequeños como granos de arroz. «Hola», susurra alguien. «Soy quien recoge los chupetes. Pero antes de llevarme este, necesito saber una cosa. ¿Quién te hará compañía esta noche si no lo hace el chupete?». Te quedas pensando un buen rato. Después levantas despacio a tu conejo hacia la caja.






