Por qué el tema «Camping» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
Dormir en una tienda de campaña es casi como dormir al aire libre. La tela es tan fina que se oyen la lluvia, los pájaros y cada ramita que se rompe. Para un niño es emocionante y da un poquito de miedo, y esa mezcla hace del camping un tema estupendo. En el libro, tu hijo lleva el equipo, encuentra el lugar, clava las piquetas y se atreve a mirar fuera cuando algo cruje. La noche en el bosque resulta estar llena de vida, y después el saco de dormir se siente aún más calentito.
Una noche en la tienda, un día junto al lago
Un libro sobre el camping puede empezar con los preparativos y terminar con el viaje de vuelta a casa. Tu hijo puede conseguir que la tienda se sostenga aunque falte una varilla, cocinar en un hornillo con un adulto, descubrir que el ruido de la noche era un erizo buscando lombrices o sacar del lago una botella con un mensaje llegado de la otra orilla. La lluvia puede formar parte de la aventura: repiquetea sobre la tela y se convierte en una especie de canción. La mañana puede empezar con chocolate caliente de un termo, sentados en una piedra calentada por el sol.
Vuestro propio lugar de acampada
El mejor punto de partida es una excursión que ya hayáis hecho o estéis planeando. Escribe dónde acampasteis, quién roncaba, qué cocinasteis al fuego y si algo salió mal de una manera que acabó convirtiéndose en una anécdota familiar. Si nunca habéis acampado, una noche en el jardín o una tienda hecha con sábanas en el salón funcionan igual de bien. Podéis llevar al perro, a un hermano o una hermana, o al amigo que siempre quiere acompañaros. Si tu hijo prefiere caminar a dormir fuera, el bosque también tiene su propio tema.
Una noche en la tienda se cuenta de forma distinta según quién escuche. Para un niño menor de tres años, el libro trata de sonidos y luces: el pájaro, el fuego, la luna, un búho que ulula. A los cuatro años disfrutará de un día entero, desde los preparativos hasta las buenas noches, con unas salchichas en un palo por medio. Hacia los seis, el héroe puede resolver algo por su cuenta, como encontrar el camino de vuelta al campamento, y a los doce le gustará que la noche dé un poco de miedo antes de que todo tenga una explicación.
No dejar huella y un juego para escuchar
Dónde se puede plantar una tienda depende del lugar. En España, las normas de acampada varían según la comunidad autónoma y el espacio natural, así que conviene informarse antes y usar las zonas permitidas. En todas partes, la idea es la misma: dejar el lugar tal como lo encontrasteis. Esto puede dar pie a una conversación después de leer: ¿qué significa realmente? Luego apagad la luz y escuchad juntos durante un minuto. ¿Cuántos sonidos oís? Llevad la basura de vuelta a casa y, si habéis hecho fuego donde está permitido, apagadlo bien antes de iros.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre el camping se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
Abres la cremallera y entra el aire frío de la mañana. Huele a pino y a musgo mojado. El rocío ha dejado pequeñas perlas en los zapatos que dejaste fuera anoche. Alguien sigue resoplando en su saco de dormir, a tu lado. Sales a gatas. El lago está completamente quieto y sobre el agua flota una fina niebla que parece leche. De la hoguera de anoche solo quedan cenizas grises, pero, cuando las remueves con un palo, todavía brillan rojas en el fondo. Entonces ves las huellas. Forman una fila en la arena húmeda de la orilla, pasan justo al lado de la tienda y no son de perro. Son pequeñas, tienen cinco dedos y terminan junto a un tocón hueco donde alguien ha dejado una chapa brillante, claramente para ti.














