Por qué el tema «Policía» da un buen libro
Una aventura a la medida del niño
La policía es una de las primeras profesiones que reconocen los niños, con el uniforme, las luces azules y, a veces, un perro. A muchos les gusta la idea de alguien que mantiene el orden y ayuda a quienes lo están pasando mal. Un libro sobre la policía permite a tu hijo buscar pistas, hacer preguntas a los testigos y resolver un caso que acaba bien. Rara vez se trata de perseguir a los malos; más a menudo, de encontrar lo que se ha perdido y asegurarse de que todos vuelvan a estar bien. Así se llevan una imagen tranquilizadora de quién acude cuando ha pasado algo.
Casos para un joven policía
Un libro sobre la policía puede tratar de un peluche perdido, una bicicleta desaparecida, una huella misteriosa en la nieve o un conejo que se ha escapado del zoo. Tu hijo puede dibujar un cartel de búsqueda, interrogar a un loro que solo repite lo último que ha oído, detener el tráfico mientras una familia de patos cruza la calle y, en la última página, devolver lo que faltaba a quien lo buscaba. La policía también puede ayudar a un niño que se ha perdido en una tienda a encontrar de nuevo a su familia, y dar lugar a una historia tranquila y reconfortante.
Un caso en vuestro propio barrio
Sitúa el libro en un lugar que conozcáis: la calle principal, el patio del colegio o el parque que hay detrás de casa. Si tu hijo ha perdido algo de verdad y luego lo ha encontrado, eso puede convertirse en el caso. Un hermano puede ser su compañero, el perro puede ser un perro policía y la abuela, una testigo importante. La mochila de tu hijo puede ser donde guarde la lupa. Quizá haya una comisaría en vuestra localidad por delante de la que pasáis a menudo.
Los más pequeños solo necesitan un coche, una luz azul y un policía amable que ayude a alguien a volver a casa. Para los niños en edad preescolar funciona bien un misterio con dos o tres pistas que puedan descubrir en las ilustraciones antes de que las encuentre el héroe. A los niños en edad escolar les gusta sacar sus propias conclusiones y a veces equivocarse, y para uno de diez años el caso puede tener varios sospechosos y una solución que nadie esperaba. Si a tu hijo le gustan más los acertijos que los uniformes, también está el tema Una misión secreta.
La nariz que encuentra el rastro
La policía tiene perros entrenados para seguir rastros de olor, buscar a personas que se han perdido y encontrar cosas que alguien ha extraviado. La nariz de un perro es mucho más sensible que la nuestra. Después de leer, podéis jugar en casa a ser perros rastreadores: esconde algo que huela mucho, como un trozo de piel de naranja, y deja que tu hijo lo busque primero con la nariz y después con los ojos. También podéis hablar de cómo cualquier persona que se haya perdido puede pedir ayuda a un policía.
Tu hijo es el héroe
Rellenas el nombre y la edad del niño y lo que le gusta, y subes una foto. La historia sobre la policía se escribe para tu hijo en concreto, y las trece imágenes y la portada se dibujan a partir de la foto en el estilo que elijas. Hermanos, padres, abuelos o la mascota pueden acompañarlo, hasta cinco personajes. Si quieres incluir algo que haya pasado últimamente, un viaje o un diente que se ha caído, lo escribes y se integra en la historia.
Del libro electrónico al libro de tapa dura
El libro electrónico está listo unos minutos después del pago y puedes cambiar el texto y pedir imágenes nuevas. Después lo pides como libro de tapa dura en A4. Empieza a crear el libro o lee más sobre los precios. ¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.
Así puede empezar la historia
Sobre la mesa de la comisaría hay una carpeta gruesa con tu nombre en la portada. La abres. Dentro hay una fotografía de una bicicleta amarilla con un timbre azul y un dibujo hecho por una niña. En el dibujo aparecen un árbol, una valla y tres puntos en la hierba. «Lleva dos días buscándola», dice tu compañero mientras pone una taza de chocolate caliente delante de ti. «La bicicleta estaba aparcada junto a la piscina. Después desapareció. Nadie vio nada». Vuelves a mirar el dibujo. Tres puntos. Luego miras por la ventana: ha dejado de llover y el sol brilla en los charcos. Coges la gorra del perchero. «Empezaremos por la piscina», dices. «Y nos llevaremos a Rayo». El perro policía que está en el rincón levanta enseguida la cabeza y golpea el suelo con la cola.














