El erizo que preparó su cama para el invierno

Era otoño en el bosque. Las hojas se habían vuelto amarillas y rojas, y anochecía temprano. El pequeño erizo Ernesto bostezó tanto que se le movieron todas las púas.
—Pronto llegará el invierno —dijo—. Entonces tendré que dormir. Pero primero tengo que preparar mi cama.
Ernesto se puso en marcha con sus piececitos. Tip, tap. Tip, tap.
Bajo el abeto, la ardilla estaba ordenando piñas.
—Ardilla —dijo Ernesto—, ¿tienes algo suave para mi cama?
La ardilla se quedó pensando. Luego cogió un poco de musgo de una piedra.
—Toma —dijo la ardilla—. El musgo es suave y verde, y huele a bosque.
—Gracias —dijo Ernesto. Cogió el musgo y siguió su camino. Tip, tap. Tip, tap.
Junto al arroyo, un pajarito se acicalaba las plumas.
—Pajarito —dijo Ernesto—, ¿tienes algo suave para mi cama?
El pajarito se sacudió y una pluma cayó flotando, blanca y ligera.
—Toma —dijo el pajarito—. Una pluma es calentita y ligera como un suspiro.
—Gracias —dijo Ernesto. Cogió la pluma y siguió su camino. Tip, tap. Tip, tap.
En lo alto de la colina estaba el viejo roble. Era el árbol más antiguo del bosque y aún le quedaban muchas hojas.
—Roble —dijo Ernesto—, ¿tienes algo suave para mi cama?
Sopló un poco de viento. El roble suspiró con todas sus ramas y las hojas fueron cayendo, una a una, amarillas, marrones y secas. Formaron un montón justo a los pies de Ernesto.
—Toma —susurró el roble—. Mis hojas están secas y crujen. Debajo de ellas se está calentito todo el invierno, hasta que llega la primavera.
—Gracias —dijo Ernesto.
Puso el musgo en el suelo. Encima colocó la pluma. Después se metió bajo las hojas del roble, que lo cubrieron como una manta.
Era suave. Era calentito. Olía a bosque.
Ernesto se hizo una bolita redonda. Tomó aire, despacio. Y lo soltó, aún más despacio.
Allá lejos, bajo el abeto, la ardilla se acostó en su nido. Junto al arroyo, el pajarito escondió la cabeza bajo el ala. El roble permaneció quieto, vigilando.
Y el primer copito de nieve cayó, muy calladito, sobre el montón de hojas donde dormía Ernesto.
Buenas noches, Ernesto. Buenas noches, bosque. Buenas noches, a ti también.

