Unos ojos a la luz de la linterna
Noche tras noche se oye un ruido bajo la cama. Una noche, el niño enciende la linterna y mira. Dos ojos enormes le devuelven la mirada. Pero el monstruo no grita. Parpadea ante la luz, se arrima a la pared y parece casi más asustado que el niño.
Resulta que el monstruo tiene sus propias razones para esconderse, y tienen que ver con la noche. Juntos recorren la casa a oscuras y descubren qué objetos conocidos forman las sombras y de dónde vienen los ruidos. Cómo termina la noche y si el monstruo se marcha o se queda, lo descubriréis en el cuento.
Para quienes miran debajo de la cama
Esta idea es para niños que quieren dormir con la luz encendida, piden que la puerta quede entreabierta o escuchan los ruidos cuando la casa está en silencio. El tono es tranquilo y un poco divertido, y nadie se ríe del miedo del niño ni del monstruo. También puede acompañar después de una mudanza, cuando los sonidos de la nueva habitación todavía resultan desconocidos.
Un niño de tres años encontrará un monstruo suave y redondito al que es fácil coger cariño. Uno de ocho puede jugar a ser detective con la linterna, descubrir qué produce las sombras y reírse de que el monstruo tenga miedo de algo tan cotidiano como la aspiradora.
La habitación de los ruidos
Describe la habitación de tu hijo tal como es: la luz de noche, las estrellas del techo, el peluche que vigila la almohada. Si tiene su propia linterna, puede ser protagonista. Si comparte habitación con un hermano o una hermana, pueden investigar juntos. Y el gato que de verdad hace ruido por las noches podría ser parte del misterio.
Después de leer, podéis ponerle nombre al monstruo y dibujarlo. Antes de acostaros, recorred la habitación con una linterna y señalad qué produce cada sombra. Hablad de lo que ayuda a vuestro hijo a sentirse seguro por la noche. Encontraréis más historias sobre la oscuridad y las noches valientes en Miedo a la oscuridad.









