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Cómo inventar cuentos con niños: deja que tu hijo cree su historia

Cuando los niños inventan sus propios cuentos, practican habilidades que les ayudarán a leer y escribir: ordenar lo que sucede, explicar por qué algo importa y elegir las palabras. No hace falta preparar nada, solo escuchar y escribir. Te contamos cómo empezar a partir de los tres años, qué dice la investigación y cómo convertir el cuento en un libro de verdad.

Por qué merece la pena dedicarle un cuarto de hora

En un estudio estadounidense, los investigadores siguieron a 32 niños desde los cinco hasta los ocho años. A los ocho, comprendían mejor los textos aquellos que, a los cinco, explicaban en sus relatos por qué algo era importante, en lugar de limitarse a contar lo que pasaba. Los que mejor entendían cómo se construye una historia también escribían mejores relatos tres años después (Griffin y cols., 2004).

Una revisión de 40 estudios concluyó que ayudar a los niños a practicar la narración da resultado. Las propuestas más eficaces tenían varios elementos en común: hablar de cómo se construyen las historias, usar imágenes y palabras como apoyo para recordar y dar a los niños muchas oportunidades de contar (Pico y cols., 2021).

Contar historias no es solo cosa del colegio. En educación infantil también se valora: por ejemplo, el currículo sueco de infantil anima a los niños a jugar con las palabras, narrar, expresar sus ideas y crear de distintas maneras. En casa no hace falta un plan. Basta con alguien que pregunte, escuche y escriba.

Qué pueden hacer los niños según su edad

Los logopedas suelen describir la narración infantil por etapas. Entre los dos y los tres años, los niños enumeran cosas que suceden una tras otra. Entre los tres y los cuatro, los acontecimientos ya están relacionados, aunque puede que todavía no haya una trama. Entre los cuatro y los cinco empiezan a ordenarlos mejor y, aproximadamente entre los cinco y los siete, aparecen un problema y una solución (NHS, a partir de Applebee).

Estas etapas son una orientación, no un calendario. Lo importante es partir de donde está cada niño: uno de tres años quizá necesite preguntas para seguir contando, mientras que uno de siete puede agradecer ayuda para dar forma a un principio, un desarrollo y un final.

De 3 a 4 años: contar lo que ha pasado

Empieza por algo que tu hijo conozca. Pídele que te cuente su día en el cole, un cuento que hayáis leído o el dibujo que acaba de hacer. Prueba a preguntar ¿y qué pasó después? en vez de qué fue lo más divertido, y repite sus propias palabras antes de hacer otra pregunta.

Podéis hacer lo mismo al leer juntos. Haz una pausa y deja que te cuente qué pasa en la imagen; después, cambiad los papeles para que él narre y tú hagas las preguntas. Se conoce como lectura dialógica y se ha observado que ayuda a los niños a enriquecer su lenguaje (What Works Clearinghouse).

Investigadores de la Universidad de Gotemburgo grabaron a niños de entre tres y cinco años mientras volvían a contar cuentos. Los niños adaptaban el relato a quien escuchaba, mantenían su estructura y usaban voces y gestos. La capacidad aparece pronto, pero necesitan espacio para ejercitarla y un adulto que se tome en serio lo que cuentan (Universidad de Gotemburgo).

De 5 a 6 años: tu hijo cuenta y tú escribes

Alrededor de los cinco años, muchos niños pueden inventar un cuento entero, aunque todavía no sepan escribirlo por sí solos. Ahí puedes ayudar tú. La maestra y escritora Vivian Paley invitaba a los niños a dictarle sus historias palabra por palabra mientras ella las escribía. Ese mismo día las representaban en un escenario marcado con cinta en el suelo y cada narrador elegía su papel. La Agencia Nacional de Educación de Suecia describe el método en sus materiales para educación infantil.

Hay algunos detalles que marcan la diferencia. Escribe exactamente lo que diga tu hijo, sin corregirlo. Lee en voz alta cada frase antes de que continúe. Pregunta lo que no quede claro, por ejemplo quién está hablando, pero procura no sugerir qué debería pasar después. Al terminar, leed el cuento entero en voz alta, quizá también a otra persona.

Si en casa habláis más de una lengua, escribe el cuento en la que tu hijo elija para contarlo. Es su historia y le saldrá con más facilidad en la lengua en la que se sienta más cómodo.

De 7 a 9 años: principio, desarrollo y final

En los primeros cursos de primaria, los niños aprenden a construir relatos con un principio, una sucesión de acontecimientos y un final, y a describir personajes. También crean textos que combinan palabras e imágenes. Son habilidades presentes en currículos de distintos países, incluido el currículo de lengua sueca para primaria.

En casa podéis convertirlo en un juego. Dibujad primero al protagonista y decidid cómo se llama, qué se le da bien y a qué tiene miedo. Ese miedo puede convertirse en el problema del cuento. Dejad que intente resolverlo tres veces: dos intentos que fallan y uno que funciona. Es un recurso narrativo muy antiguo que ayuda a construir el desarrollo. Nuestra plantilla para crear cuentos sigue precisamente este orden.

Herramientas para arrancar el cuento

La primera frase suele ser la más difícil. Los dados con palabras o imágenes os dan un punto de partida que nadie tiene que inventar: quién, dónde y qué sucede. Podéis imprimir y recortar nuestros dados para crear cuentos o lanzarlos directamente en la página.

A muchos niños les resulta más fácil contar una historia si primero dibujan. El dibujo les da algo que señalar y el protagonista tiene un aspecto antes de tener una historia. Si tu hijo necesita ayuda para empezar, hay figuras sencillas que puede aprender a dibujar paso a paso.

Las piedras para contar cuentos, pequeñas piedras con una imagen en cada una, funcionan de manera parecida: el niño saca una cada vez y sigue contando. Estas herramientas no se han estudiado todas por separado, pero ofrecen lo que señalan las revisiones: imágenes en las que apoyarse y una secuencia clara.

Así podría empezar

Este es un ejemplo de cómo puede surgir un cuento cuando un niño de cinco años y un adulto lanzan los dados: un robot en la Luna encuentra un mapa secreto.

—¿Cómo se llama la robot?

—Blinka. Parpadea cuando piensa.

—¿Y qué hay en el mapa?

—Una cruz. Al lado de un cráter.

—¿Qué crees que hay allí?

—Un helado que nunca se derrite, porque en la Luna hace mucho frío.

—¿Qué pasa cuando Blinka va allí?

La persona adulta no se ha inventado nada. Ha preguntado, repetido las palabras del niño y escrito lo que decía. El cuento es suyo y ya tiene una protagonista, un lugar, un objetivo y algo que podría salir mal.

Cuando el cuento esté terminado

Leedlo en voz alta esa misma noche y otra vez al día siguiente. Los niños que han inventado un cuento suelen querer escucharlo varias veces y añadir detalles nuevos en cada lectura. Representadlo, contádselo a la abuela por teléfono o colgad el dibujo en la nevera.

Si queréis conservarlo, podéis convertirlo en un libro. Las investigaciones sobre libros infantiles personalizados indican que los niños aprenden mejor las palabras nuevas en las partes del libro que hablan de ellos y que conversan más sobre esos libros (Kucirkova y cols., 2014). La misma investigadora recuerda que un libro sobre el niño debe abrirle a ideas nuevas, no limitarse a reflejar lo que ya conoce (The Psychologist, 2015). Una historia inventada por tu hijo puede hacer las dos cosas: es suya y lo lleva a un lugar en el que nunca ha estado.

Si esta noche preferís leer un cuento ya escrito, en nuestra web encontraréis cuentos infantiles para leer en voz alta. También puedes descubrir más sobre la importancia de la lectura en voz alta.

¿Quieres ver cómo queda un libro terminado antes de decidirte? Hojea nuestros libros de ejemplo.

El próximo cuento puede ser sobre tu peque

Sube una foto o un dibujo que haya hecho tu peque y crearemos un cuento ilustrado en el que será protagonista.

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    Una foto o un dibujo

    Tu peque será protagonista, o también puede serlo el personaje que haya dibujado. Sus hermanos, la abuela y el gato también pueden acompañarle.

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    Elige de qué trata el cuento

    Escoge un tema, un mensaje y las cosas que le gustan a tu peque. También puedes añadir detalles que hayáis imaginado juntos.

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    Leedlo esta noche

    El libro electrónico está listo en unos minutos y cuesta 6,99 €. Puedes añadir un ejemplar de tapa dura por 37,99 € más.

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